
Nota introductoria: la entrada que viene a continuación es extensa, habla sobre baloncesto y tiene numerosas claves internas. Eres libre de dejar de leer en este preciso momento pero, si continúas, no me reclames el tiempo que has perdido porque no podré devolvértelo.
Se ríe mucho mi amigo Lover cada vez que digo que Los Ángeles Lakers me despiertan los mismos sentimientos que el Liverpool. Parece que le cuesta trabajo creer que tenga posicionados a ambos conjuntos al mismo nivel en la pirámide afectiva de ídolos, sólo igualados por Severiano Ballesteros, con el que conforman la que para mí es la Santísima Trinidad del deporte. Tal vez le confunda el hecho de que apenas sale el asunto de la NBA en nuestras conversaciones. Sin embargo, María puede dar fe de que hago un seguimiento pormenorizado de lo que le acontece a la franquicia californiana de finales de octubre a junio. Y también aquellos que se cruzan conmigo por el metro, camino del trabajo o de vuelta a casa (con la idea de optimizar mi tiempo, consumo la mayoría de partidos en dispositivos como el teléfono móvil y la tele portátil, previa descarga del archivo correspondiente en Internet, claro). Todos ellos me han visto sacar los puños, echarme las manos a la cabeza o gesticular cuestionándome ciertas decisiones arbitrales o las selecciones de tiro de Vladimir Radmanovic.
Por eso era obligado, al igual que hice el año pasado, dedicarle unas líneas al que es, ahora mismo, el mejor equipo de baloncesto del mundo. Porque ha supuesto una alegría enorme verles levantar la copa pero también, me ha hecho mirar al pasado con cierta nostalgia. Eran mis tiempos universitarios cuando, en compañía de otro liverpudlian de pro como Roberto, analizaba las estadísticas de los partidos mientras garabateaba mis apuntes con caricaturas de los jugadores.
Podría estar un buen rato contando cómo bebí más de la cuenta la noche del quinto encuentro de las finales del 2000 (aquella en la que los Pacers nos metieron de treinta y tres); mis agrias polémicas con el comentarista César Nanclares a cuento de la casi monopolización de la parrilla de programación por parte de los Memphis Grizzlies; mi admiración por Mike Penberthy debido al hecho de que empezó su carrera en Hamburgo igual que los Beatles; o los falsos tatuajes que me pintaba en los brazos a imitación de los de Shaquille O´neal mientras estudiaba en la biblioteca en el mes de junio, momento en el que nosotros, los estudiantes, nos jugábamos el aprobado final y ellos, los profesionales, el título. Lo que pasa es que considero que sería pedirle demasiado a todo osado lector que haya llegado hasta este punto del escrito. Por eso lo dejaré aquí, no sin antes dar la enhorabuena al anteriormente citado Roberto y a Davide, mis dos amigos angelinos. Nos reíamos de las predicciones de los periodistas que decían que seríamos candidatos a todo con Gasol en nuestras filas y mira, sin perder de vista que Kobe es lo más grande, otra vez campeones. ¡Felicidades!

Se ríe mucho mi amigo Lover cada vez que digo que Los Ángeles Lakers me despiertan los mismos sentimientos que el Liverpool. Parece que le cuesta trabajo creer que tenga posicionados a ambos conjuntos al mismo nivel en la pirámide afectiva de ídolos, sólo igualados por Severiano Ballesteros, con el que conforman la que para mí es la Santísima Trinidad del deporte. Tal vez le confunda el hecho de que apenas sale el asunto de la NBA en nuestras conversaciones. Sin embargo, María puede dar fe de que hago un seguimiento pormenorizado de lo que le acontece a la franquicia californiana de finales de octubre a junio. Y también aquellos que se cruzan conmigo por el metro, camino del trabajo o de vuelta a casa (con la idea de optimizar mi tiempo, consumo la mayoría de partidos en dispositivos como el teléfono móvil y la tele portátil, previa descarga del archivo correspondiente en Internet, claro). Todos ellos me han visto sacar los puños, echarme las manos a la cabeza o gesticular cuestionándome ciertas decisiones arbitrales o las selecciones de tiro de Vladimir Radmanovic.
Por eso era obligado, al igual que hice el año pasado, dedicarle unas líneas al que es, ahora mismo, el mejor equipo de baloncesto del mundo. Porque ha supuesto una alegría enorme verles levantar la copa pero también, me ha hecho mirar al pasado con cierta nostalgia. Eran mis tiempos universitarios cuando, en compañía de otro liverpudlian de pro como Roberto, analizaba las estadísticas de los partidos mientras garabateaba mis apuntes con caricaturas de los jugadores.
Podría estar un buen rato contando cómo bebí más de la cuenta la noche del quinto encuentro de las finales del 2000 (aquella en la que los Pacers nos metieron de treinta y tres); mis agrias polémicas con el comentarista César Nanclares a cuento de la casi monopolización de la parrilla de programación por parte de los Memphis Grizzlies; mi admiración por Mike Penberthy debido al hecho de que empezó su carrera en Hamburgo igual que los Beatles; o los falsos tatuajes que me pintaba en los brazos a imitación de los de Shaquille O´neal mientras estudiaba en la biblioteca en el mes de junio, momento en el que nosotros, los estudiantes, nos jugábamos el aprobado final y ellos, los profesionales, el título. Lo que pasa es que considero que sería pedirle demasiado a todo osado lector que haya llegado hasta este punto del escrito. Por eso lo dejaré aquí, no sin antes dar la enhorabuena al anteriormente citado Roberto y a Davide, mis dos amigos angelinos. Nos reíamos de las predicciones de los periodistas que decían que seríamos candidatos a todo con Gasol en nuestras filas y mira, sin perder de vista que Kobe es lo más grande, otra vez campeones. ¡Felicidades!

11 comentario(s) en The Kop:
No me gustan los Lakers. Dicho esto me alegro mucho por Pau. Se lo merece.. ;)
Saturday 15 August
Tottenham v Liverpool 15:00, primer partido de la proxima premier como siempre empezamos fuera.
James
La verdad juan es que con un 4-1 en la final deja bien claro la superioridad del equipo de california, me alegro mucho por PAU se lo merece y si ese exito esta conseguido a mas a mas con los Lakers a un mucho mejor su nombre ya esta grabado en letras de oro en el olimpo de los dioses del basquet americano.
PD. mi equipo de la NBA desde siempre han sido el equipo de Oakland,California,los "Golden State Warriors" y a fecha de hoy siguen siendolo, humildes pero con 3 anillos,1946,1956,1975 en nuestro palmares otros equipos con mas nombre no pueden decir lo mismo.
James
A tus amigos angelinos los conozco bien, Juanillo... cuando tengas una amiga angelina, a ser posible angelina jolie, volvemos a hablar de basket. Entretanto, seguiré pensado que, viendo el número de camisetas que tienes de los rojos, respecto a las que tienes de los "lagueros", creo que voy a seguir pensando, aunque me equivoque, que eres más red que angelino!!!
Ah, y enhorabuena a los angelinos y los gasolinos!!!
Lover,
son lacustres, no lagueros. Lacustres.
Lo que yo tengo en los apuntes son muchísimas alineaciones del Liverpool confrontadas con las del equipo al que nos íbamos a enfrentar en la siguiente jornada. También al numerar los folios ponía encima de número de folio el nombre del jugador que jugase con ese número ese año. Cuando se me acababan los dorsales conocidos comenzaba de nuevo la numeración.
Lo de pintar los pupitres ya lo comenté en su momento así que no vuelvo a contarlo, sólo quiero decir que suelo pintar LFC en todos los pupitres de la uni donde he estado en clase (es decir, casi todos los de mi facultad menos las primeras filas), y últimamente se me ha dado el caso de que los compañeros que luego se sientan en el mismo lugar tratan de adivinar mi nombre o ponen las iniciales del suyo, es decir, me escriben "Laura Fernández Campos" o "CGA", o cosas así. La peña está muy mal.
Niños, tenéis que estudiar si no queréis acabar como yo.
Lo de CGA no lo entiendo. Lo de Laura Fernández Campos me parece tremendo. Precisamente, mi amiga Laura quu ha sido protagonista tantas veces en este blog, tuvo un jefe que se llamaba Luis Fernández Combarro. Imagina sus camisas, con el LFC bordado. Envidio a esa gente cuyas inicales son LFC. Las mías no valen para nada. JMM. Poco aspiracional.
A mí me tocó el trastero número 14 cuando me compré la casa. El día que empezamos a meter cosas en él, estuve tentado de escribir Xabi Alonso pero luego pensé, mejor no pintar el trastero porque este tío se puede marchar en cualquier momento. Y eso hice. No pinté nada. Lecciones aprendidas con Steven Gerrard.
Lo de CGA quiere decir que llega Carlos García Álvarez y copia mi supuesto formato "acronimizado" de firma. No es mas.
Muy bueno lo del trastero, te imagino con un rotulador de punta gorda en la mano diciendo, lo hago o no lo hago.
Sobre la rumorología alrededor de los fichajes, solo tengo que decir que prefiero un Traore comprometido que un Carragher (por poner a alguien no dudoso) pensando en pájaros ........ bueno, a lo mejor con Traore me he pasado un poco.
Desde que desapareció el Grupo Ifa Espanyol, perdí el interés por el basket. Pero bueno, me alegra que un perico gane el anillo de la NBA. ¡Enhorabuena Pau!
Felicidades sin duda a Pau Gasol.
Yo de la Nba sólo veo los partidos que creo que se va a decidir si se gana, por lo tanto, el último lo vi con la pérdida de sueño correspondiente.
Pero de toda la vida, siempre he sido de fútbol y rugby, de rugby te puedo volver loco hablando.
Enhorabuena a los lacustres. Es la primera vez que oigo ese término. Claro que mi equipo de la NBA no le anda lejos en traducciones curiosas al castellano.... Los "bombacheros" de New York.
Me hice de los Knicks gracias al mítico programa "Cerca de las estrellas" conducido por el gran Ramón Trecet (knickerbocker confeso también) por el hecho que en uno de los resúmenes de un partido en el Madison, Charles Oakley se enzarzó a puñetazos con un rival, mientras en la grada estaba Mike Tyson que se partia de la risa. Me hizo mucha gracia esa escena y adopté a los Knicks como mi equipo.
Desgraciadamente en el MSG hace tiempo que no vibramos con ni tan siquiera la posibilidad de optar a play-offs.
Spike Lee y Woody Allen, otros "bombacheros" ilustres.
Pau Gasol, Rudy Fernández y Ricky Rubio, son pericos a rabiar.
Felicidades a los lacustres de Utah ;-)
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